Tarjeta
de visita, revista de las llamadas electrónicas
o digitales, nace de un impulso y de la voluntad de aprovecharlo,
lo que no es baladí. De acuerdo con la humorada clásica,
la ley de la inercia se toma vacaciones de cuando en cuando
y hay que aprovechar esos momentos.
Nos lanzamos al amplio mercado de Internet y de la lengua
española sin haber fijado los modos de trabajar, los
aspectos formales de la revista y muchos detalles en los que
todavía no hemos pensado. Lo que se pierda en exactitud
editorial, quizá se gane en oportunidad. Siempre, claro,
que aprendamos lo que se debe aprender y nuestra empresa halle
la continuidad deseable.
Y es que no sabemos en qué medida una revista electrónica
difiere o se asemeja a una revista convencional. No sabemos
qué será distinto, más sencillo o, con
la correspondiente dosis de paradoja, más complicado.
Lo que es seguro es que requerirá tantos esfuerzos
y conocimientos como una revista convencional, o casi, pero
aquí nuestra ignorancia acude en nuestro favor. Esperemos
que sea ésta una docta ignorancia en cualquier caso.
Quienes estamos ahora mismo iniciando la aventura de Tarjeta
de visita tenemos una cierta experiencia en la edición
de revistas culturales o literarias, donde lo literario precisamente
ha sido hegemónico. No será menos literaria,
sino más, una publicación que sitúe la
crítica, el ensayo, el pensamiento en su centro de
interés. Por eso, si se nos pide una definición,
diremos que ésta es una revista crítica que
no es ajena a ninguno de los materiales que nuestra época
pone delante de los ciudadanos. Podemos habernos dejado llevar
por la ironía al subtitular la revista Mensual
del pensamiento y sus contrarios. O por el optimismo,
dirán algunos y no sólo por lo de mensual. Lo
que queremos decir es que el pensamiento debe enfrentarse
a todo lo que se le ofrece o se le pone por delante, y pensamiento
no es aquí otra cosa que la actividad de los ciudadanos
cuando leen o cuando escriben, cuando debaten críticamente
y cuando trabajan y actúan como ciudadanos.
Quizá no sea menos relevante que todo lo anterior señalar
que esta revista es fruto de una iniciativa particular, de
unas pocas personas y que es muy posible que tal cosa la lleve
por un camino menor, de reducida difusión o de escasa
profesionalidad. Menor incluso que lo posible, pero si la
iniciativa de esas personas puede determinar los ritmos y
modos de su edición; no puede, afortunadamente, menoscabar
el talento de sus colaboradores o el espíritu atento
de sus lectores.
Tarjeta
de visita guarda
excelentes relaciones con las siguientes publicaciones,
que no tiene reparo en recomendar: