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Tarjeta de visita

Mensual del pensamiento y sus contrarios

Número 0
Junio 2006
 

Lesiones

Paulino Lorenzo

 

 

Alfonso Rubio, Lesiones,Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, en coedición con la Secretaría de Cultura y turismo del Municipio de Cali., Octubre 2005.

 

William Marion Reedy, director de la revista literaria Mirror, invitó en el año 1906 al incipiente abogado Edgar Lee Masters a que leyera Selected Epigrams from the Greek Anthology. Esta lectura resultó ser la primera fuente de inspiración del autor que escribiría algunos años más tarde el libro de poemas más leído, comentado y editado de la primera mitad del siglo XX, la antología spoonriveriana. Contaré sintéticamente su argumento. Más de doscientos personajes, todos ellos protagonistas, desde el más allá le cuentan al lector (otro fantasma similar) algunos hechos que catalizan la historia de su vida terrena. De esa invención el autor se sirve para desmenuzar las pasiones humanas. Alfonso Rubio encabeza su colección Lesiones con uno de los poemas de la Antología spoonriveriana. Pero algo más que esa inspiración comparte con aquélla. Parece una colección que obedece a una “idea general”. En tal carácter, se confirman las irregularidades que toda idea poética general soporta, fundamentalmente la imposibilidad de mantener con la misma brillantez toda su materia dispersa. No es defecto achacable al autor, quien se somete a la inspiración que esa Idea guardaba dentro, como una caja roja con una serpentina que pudiera parecer infinita a los ojos del niño entregado a la pura magia. Lesiones contiene algunos poemas felices y misteriosos, cuando el quehacer con las pequeñas ideas que la gran Idea contiene, resulta más natural. Como “La plaza”, del cual cito un fragmento: “Puedo perder la mirada si me ciego, si sueño que las sombras son aquellas de tus antepasados, que sólo son una y acude a oscurecer la Plaza de los Fueros”. La índole prosaica de su escritura es otro rasgo que comparte con el libro de Edgar Lee Masters; sin embargo, en Lesiones se ve sometida a unos ritmos casi orgánicos que revelan el estado de reconcentración que Alfonso ha querido imprimirles, véase como ejemplo “Cremalleras”: “la casa está vacía y el murmullo es una ceniza, cremalleras del cielo. / la hierba y la baraja, los garabatos del cristal-brazos y cruces en las tardes. Recuerda y pierde los besos [...]”
Otro paralelismo técnico es la utilización de un lugar apócrifo cuya función es la de contribuir a la universalidad de lo que se dice, sin perder el misterio de los lugares inaccesibles. Lesiones es un lugar susurrado por una mujer que permanece “en el mármol del tiempo y en el filo de una espada”
La búsqueda de alguna forma de armonía es casi siempre la voluntad última de los poetas. En Alfonso se diría que tal búsqueda se resuelve en un código casi establecido, que le ha costado un gran esfuerzo encontrar. Es difícil para el lector contemporizar con los símbolos demasiado privados, y en Lesiones éstos aparecen con más fortuna que en el resto de su poesía, aunque ya en Liebres (AMG, 2002) se anunciaba este nuevo clima; de hecho algunos poemas como por ejemplo “Limosna” estaban ya escritos entonces. Son versos que quieren ser impuros pero no despectivos. No quiere el autor que salgamos huyendo porque no entendemos nada, sino que nos acerquemos a su código privado, a su saloncito decorado con paciencia y tesón. Que nos demos cuenta de que ha hallado el deleite de su propia y extraña forma de cantar. No es gratuito este juicio. Imaginamos quiénes son los William Marion Reedy que le mostraron su vaporosos secretos. Se llaman Giovanni Quessep, Jaime Jaramillo, se llamó Charry Lara... Lo mejor de la poesía colombiana contemporánea. Por eso me figuro en qué bellas tentaciones poéticas se pudo prodigar. Como esa de inventarse una huida y entregarse, sin una premeditada maquinación estética, al placer de leer y escribir poesía, de construir para uno mismo y los demás un proyecto de espiritualidad, facilitando al lector las claves de una fascinación literaria que va compartiendo con sus lectores cada vez con más talento y generosidad.

 

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